MEMORIAS ALPINAS


Las postales y los poemas que se presentan en esta página fueron realizados dentro del marco de un taller de escritura realizado el 20 de marzo de 2025, por el profesor y escritor argentino Néstor Ponce, en la Universidad de Grenoble-Alpes con los estudiantes de último año de licenciatura y primer año de maestría de filología hispánica. Estos textos fueron redactados a partir de la elección de fotografías que presentan el contexto de la masacre de Tlatelcolo, un hecho impactante en la historia del México contemporáneo.

Textos recopilados y presentados por Isabela Berrio-Ramirez.

POSTALES

Amigo mío, este día se ha convertido para mí en un sufrir incesante y hoy con lágrimas en mis ojos te digo que tengo presente aquel eterno y desgarrador 2 de octubre del 68, cuando éramos solo unos jóvenes, luchando contra la injusticia y el horror. No merecíamos… no merecías cada golpe que te dieron. Solo luchabas por tus derechos… por nuestros derechos. Esta imagen no sale de mi mente y más aún cuando es la única que tengo para recordarte. Me torturo a mí mismo de no haber podido hacer algo más. Siento impotencia, al saber que no estás. Tu dolor fue y sigue siendo mi dolor. Hermano de bandera, de sangre, de vida y combate, juro no olvidarte.  La violencia cruel y despiadada te arrebató de este mundo, pero hoy te digo que tu sangre derramada no será negociada. Espero que allá donde estés me recuerdes como yo a ti. En mi memoria por siempre. 

Isabela B.


Querido amigo, 
Te escribo para saber cómo estás, yo no estoy muy bien, aquí domina el terror, el lugar el frío y muy pequeño, solo tenemos como compañeros el miedo y la muerte.

Chiara.


Al asistir a una protesta, no pensé que sería testigo de tal pesadilla.
No sé qué me sorprende más, si la sangre derramada en las calles o el comportamiento tanto bestial como perverso que lo causó.
Los vidrios quebrados, todas estas personas mutiladas y masacradas.
Toda esta injusticia quedará eternamente grabada en mi memoria. La obra de corazones malvados.

Maissa Soudani.



Me ha pasado algo que nunca debería tener lugar. Una vergüenza para aquellos que se llaman humanos. Para aquellos que han cometido horrores tan maléficos que el infierno de Dante podría inspirarse de estas bestias. ¡Y eran policías! Deberían proteger, pero no: han asesinado al pueblo mexicano, que solamente quería condiciones de vida dignas. El olor de polvo y de sangre permanece en la Plaza de las Tres Culturas. Todo está destruido, y no puedo olvidar las imágenes, están grabadas en mi mente, recuerdos de mis compañeros gritando en el suelo. Te escribo esta carta para que lo sepas, porque aquí la gente se ha callado por miedo. Todo está silencioso, tan silencioso que se puede oír el sonido incesante de los disparos e impactos de balas.
Con cariño, cuídate.

Lea Cachat



¡Hola mamá! Soy yo, Miguel. Te escribo desde Alemania. Lo siento por no haber decidido verte apenas salido de la prisión.! ¡Sí! mi querida mamá, tu hijo ha sido aprisionado por la policía ese día. Voy a contarte todo lo que vi en está pequeña tarjeta postal. Durante nuestra protesta yo tenía que sostener nuestra bandera en la plaza de las tres culturas cuando unos tanques y militares armados llegaron con luces verdes y rojas que vinieron del cielo. Quebraron el brazo de Pedro que estaba sosteniendo conmigo la bandera. Le masacraron y asesinaron los perros de manera bestial, maléfica y malvada, como si fuera una muñeca, un juego ya desprovisto de vida. Quemaron nuestros autobuses y nos tocaron y nos torturaron. Hoy no tengo el coraje para verte, parte de mi rostro fue desfigurado. La idea de ver tus lágrimas me asfixia.

Perdóname, necesito más tiempo

Yasmina Azouz




¡Qué horror! ¡Qué injusticia!

La memoria no puede olvidar este 2 de octubre, mamá. Nos rodearon de tanques, dispararon sin piedad —¡ algunos eran jóvenes como nosotros!—, la plaza se llenó de sangre y de gritos. Solo protestabamos por justicia… pero con un acto cobarde mutilaron nuestros sueños. Quieren mentir pero yo lo vi. Yo lo viví. Nunca se podría engañar al dolor ni desaparecer el horror que sufrimos. Nunca puedo borrarlo de mi memoria.


Clara Sotoca


POEMAS

1. Caricias dolorosas - Ester Gómez Mallol

Nunca he tenido miedo a la muerte

hasta que la vi.

La vi en los ojos de aquel soldado dispuesto a matar,

dispuesto a matar a un niño.

No quise morir antes de haber vivido.

Mis lágrimas rebelaban lo que callaba en silencio.

La vi en los ojos de aquel soldado,

frío y despiadado, como ella.

Su mano me acarició la mejilla,

su doloroso tacto no pudo hacerme desaparecer.

La vi en los ojos de aquel soldado,

eran amigos, aliados contra mí.

Pero algo falló, algo la desvió en su camino,

quedando ese momento, grabado en mi memoria. 




2. MAGDALENAS DE LA PLATA

 

John Sebastián Castrillón Correa

 

Una más que quiebra el silencio tocando a la puerta.
La delata un pañuelo ceñido a la cabeza. 
Viejos recortes de periódico.
Documentos con fechas. 
Nadie se lo dice.
Silencio.

Dice entre lágrimas buscar a su hijo.
Habla de visiones nocturnas.
De grandes mentiras.
De arrebatos.
De miedo.
Silencio.

Madre,
Tus sueños
Son todos ciertos.
El ángel que buscas
Reposa en fríos brazos ajenos.

Madre,
Te mintieron.
Nadie lloró tu llanto.
A nadie importó tu quebranto.
Limpia tus lágrimas e intenta vivir.

Pero tú no olvidas. No lo harías.
El Leteo no es tu fuente.
Para ti no hay nepente.
Para ti no hay cura. 
Ni olvido.
Ni hijo.




3. El silencio es dolor

Laura Galasso


No nos callaremos

Por mucho que nos mientan y nos maten

Por mucho que nuestra sangre, todavía caliente,

fluya en esta plaza, como

una lágrima, todavía caliente,

fluye de los ojos de los ojos de una madre,

no nos callaremos.

No buscamos venganza,

No buscamos aún más violencia,

Por mucho que nos manipulen,

engañen,

repriman...

Por mucho que nos hagan

desaparecer

Solamente buscamos

justicia.



4. A ellas 

Mariama Gassama


Miedo dijeron, violencia nos dieron, al silencio nos redujeron

Hasta cuándo ? Contéstenme !! 

No se puede huir, no se puede

Usaron el termino : «  olvido », pero qué olvido ? Somos los que han estado olvidados

Cobardes fueron, sin vergüenza se pusieron 

Esta dolorosa vida nos la han impuesto, sin ninguna hesitación 

Mentir para dominarnos y luego matarnos

Desaparecidos fueron los que todavía estamos buscando

Olvidar es lo que tal vez deberíamos hacer, si queremos que en paz nuestras almas puedan irse




5. 


                                                                                                                                                     Alice Vedovato


Son lágrimas las que caen 

Sobre las mejillas de quién 

En lo profundo de su memoria, 

Sigue sin olvidar 


Lo más doloroso es saber 

Que quién mató y mintió 

Vive en el silencio más ensordecedor 

Su violencia queda marcada 


Marcada en las frases cobardes 

No pronunciadas pero pensadas 

En una realidad despiadada 

En la cual se sufre un frío agobiante 


Miedo y muerte marcan la mente 

De quien sigue sin abandonar 

La esperanza que se logre finalmente 

Aquella revancha para los que justicia no obtuvieron 





6. El combate silencioso


Maria Cueva-Vincente

 El despiadado tiempo
 Nos hace desaparecer como el viento
 y nos hace vivir sufriendo.
 
Ayer tenía 20,
hoy tengo 70.

La memoria me hace cobarde.
El silencio despiadado
me hace sentir olvidado.

El silencio que calló el Estado, 
ni una lágrima por ello
Engañaron al mundo entero.
SHHH Silencio.




7. Ecos del Silencio

Varlarcher Garance

Silencio de cobarde,

Memoria que sufre,

Muerte que no olvida.

Mienten las sombras frías,

Manipulan los recuerdos,

Desaparece la lágrima.

Violencia dolorosa,

Venganza olvidada,

Un miedo despiadado nos envuelve.




8. Ruidos en la oscuridad


Camille Rousseaux


Los sueños desaparecen por las noches

Caen en huecos de silencio

En el aire del alba, las voces cesan

Es que todo pasa muy banal

Al sol de la tarde canta una loca

La luz grita, deslumbrante

Esos llantos incomodan al silencio




9. 

Anna Baret


No tengo miedo. No tengo miedo.

Me dejaron aquí solo en la célula fría.

Mi mama siempre, siempre me dijo

“No tengas miedo hijo, ni siquiera de la muerte”

Estará paseando por la Plaza de Mayo, probablemente

Llevando quizás su pañuelo blanco

Llevo aquí cuatro horas, conteniendo mis lágrimas

No soy un cobarde, no me pueden manipular

No olvidaré nada, nunca me voy a callar

Miedo no tengo, miedo no conozco

Pero aquí sin mi mamá, en la célula fría

Un miedo sí que tengo, al ser olvidado.



10. Tierra Eterna


Pauline Ryckelynck


Mexicana hermosa, bandera divina,

Tu sangre sagrada la quisieron agotar.

El horror perverso de la mano malvada,

Con tu protesta bestial lo va a quebrar.




11. 


Marine Taillander


Nos hacen desaparecer,

Y nos matan en silencio.
Las lágrimas serán olvidadas,
Remplazadas por bocas calladas.
Déjate manipular o muere,
Aunque sea algo cobarde.
Pero no tengo miedo.
No tengo miedo.


12.

Alassane Ouattara

Silencio, silencio

en Argentina, el miedo ha invadido el corazón 

de cada ciudadano sin razón 

la patria ha vivido un tiempo frio y doloroso .


La paz ha huido del argentino

para dar sitio a la violencia 

lo que provocó la muerte de mucha gente

matada inocentemente en la calle.


En cada cabeza

las huellas de los hechos existen en cada memoria

es imposible olvidar este duro pasado

sin ley ni justicia para el pueblo.


Mientras el tiempo pasa 

la historia de los eventos queda

dolor de la población aumenta

porque nace siempre una nueva generación.              



                                                                                                                           

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